Mostrando entradas con la etiqueta La luz de muchos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La luz de muchos. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de marzo de 2009

La libertad profunda del corazón


Una persona es autónoma si actúa sin que nadie le estorbe, sin ser obligada a nada, sin tener que escoger lo que otros impongan.

Una persona es autónoma si cada uno de sus actos dependen directamente de ella, nacen de su corazón y de su cabeza, sin condicionamientos, sin límites.

Definir así la autonomía es como decir que nadie es autónomo, pues todos estamos atados de mil maneras a las cosas, a los vientos, a los ojos y a los pensamientos que nos rodean y nos agobian cada día. No podemos caminar sin el aire y el suelo, ni vivir sin frijoles, ni amar sin esa mano que nos acaricie Nuestros sueños de un viaje al infinito, o al Himalaya, o al cine de la esquina, se estrellan ante la urgencia de pagar el alquiler del piso en que vivimos, o de arreglar un poco esa casita de madera que nos baña con los mil agujeros de su techo desgarrado.

A pesar de las ataduras, hay algo que nadie nos puede tocar. Nuestro corazón, nuestro espíritu: eso es nuestro. Nos pueden calumniar, nos pueden quitar la comida o la casa, nos pueden amenazar con una pistola. Pero nadie nos puede obligar a querer lo que odiamos, ni a odiar lo que queremos con todo el alma y con toda la vida (una esposa o esposo, unos padres o unos hijos).

Los estorbos y las presiones son parte de la vida. Sólo desaparecerán cuando cese la ley de la gravedad y cuando los vecinos, ni vean ni oigan ni digan nada, a favor o en contra de lo que hacemos. O desaparecerán cuando también nosotros dejemos de vivir en ese suelo y nos encontremos, cara a cara, con el Dios que conoce nuestra historia y que respeta la opción por la que decidimos vivir para amar o para odiar...

La autonomía no está, por lo tanto, en el ideal de un mundo sin presiones ni dificultades.

Está en nuestra capacidad de amar.

Cuando más amamos, más libres somos, porque crecemos en lo más profundo de nuestro corazón, porque somos más grandes y más sinceros, porque superamos los aburrimientos de la vida con esa alegría con la que brillan los novios y esposos que se quieren de verdad.

Esperar a que nadie nos moleste, ni nos diga qué está bien o qué está mal, es soñar con un mundo que no existe. Existe este mundo, el del hoy. Mis defectos y cansancios me pesan y me atan, pero no pueden paralizarme. La idea que los demás tengan de mí quizá me aterre, pero soy mucho más de lo que piensen o digan mis familiares y amigos. Los ojos de Dios me llenan de consuelo: tal vez espera hoy, de lo profundo de mi corazón, un paso hacia adelante, un gesto de amor, la renuncia a un vicio y un beso sincero al esposo o la esposa, o a ese hijo pequeño que no acaba de integrarse en su escuela nueva.

Todo depende de mi corazón. Cada instante decido mi futuro. Soy libre incluso entre cadenas Un condenado a muerte puede convertirse en un santo si lo quiere, mientras que un millonario "autónomo" puede pudrirse en medio de su riqueza. Valgo lo que quiero. Ahí está mi riqueza, mi verdadera autonomía. Hoy seré plenamente feliz y un poco bueno, si así lo quiero...

Autor: P. Fernando Pascual

El soñador de la montaña


Quiero saber quién eres!!!.

No me interesa lo que haces para vivir.
-Quiero saber cuál es tu dolor y si aceptas el reto de unir a otro tu corazón anhelante.

No me importa cuál es tu edad.
-Quiero saber si te arriesgarás a verte como un tonto por amor, por tus sueños,
por la aventura de estar vivo.

No me interesa qué planetas cuadran tu luna.
-Quiero saber si puedes quedarte con el dolor,
mío o tuyo, sin moverte para esconderte
o desvanecerte o arreglarlo.

-Quiero saber si has tocado el centro de tu propia tristeza, si te has abierto con las tristezas de la vida, o si te has marchitado desde el temor de dolores futuros.

-Quiero saber si puedes estar con la alegría,
mía o tuya; si puedes bailar salvajemente
y dejar que el éxtasis te llene hasta la punta de los dedos, sin advertirnos de que debemos ser cuidadosos, ser realistas,
o recordar las limitaciones de ser humano.

No me interesa si la historia que me contaste sobre el fuego, es verdadera.
-Quiero saber si puedes contrariar a otro
para ser fiel a ti mismo,
si puedes golpear la acusación de traición
y no traicionar tu propia alma.

-Quiero saber si puedes ser leal
y entonces digno de confianza.

No me interesa lo que sabes o cómo viniste aquí.
-Quiero saber si te pararás
en el centro del fuego conmigo y no retrocederás.

No me interesa dónde, qué o
con quién estudiaste.
-Quiero saber qué es lo que te sostiene desde adentro, cuando todo lo demás se ha caído.

-Quiero saber si puedes estar solo contigo mismo y si a ti verdaderamente te gusta tu compañía en los momentos vacíos ...

Autor: Anciano Indígena.

miércoles, 21 de enero de 2009

Serás como la Madre Tierra

SON LAS MADRES, Y NO LOS GUERREROS,
QUIENES HACEN A LOS PUEBLOS Y GUÍAN SU DESTINO.
Jefe Oso ErguidO



A pesar de algunas apariencias, que nuestros prejuicios de europeos nos hacen interpretar de la manera más negativa posible, la mujer india no era una esclava ni un ser marginado dentro de la sociedad piel roja. Su posición era muy importante y respetada. Ella era, en efecto, la figura central en la vida familiar, su intervención en la educación de los hijos era fundamental y, a menudo, ejercía importantes funciones religiosas y sociales. Si bien su vida puede parecer dura a una sensibilidad moderna estropeada por el exceso de comodidades y la artificialidad de la vida urbana, no lo veía asi ella, que desplegaba su actividad en el contexto de una civilización tradicional y coherente, con unos valores compartidos por toda la sociedad.
De la plenitud vital de la mujer india , del gozo de vivir que sabía extraer de su vida , dan fe sus extraordinarias realizaciones artísticas, sin olvidar la que sin duda es su obra maestra: la educación y la formación del carácter del indio, con toda su nobleza, arrojo, generosidad y elevada espiritualidad.
Image

"Se ha dicho que la posición de la mujer es la prueba de la civilización, y la de nuestras mujeres era segura. Nuestras pautas morales y la pureza de nuestra sangre dependían de ellas. La esposa no tomaba el nombre de su marido ni entraba en su clan, y los hijos pertenecían al clan de la madre. Ella era la dueña de todas las propiedades de la familia, la descendencia se trazaba por la línea materna y el honor de la casa estaba en sus manos. La modestia era su adorno principal; por esto, las mujeres más jóvenes eran generalmente silenciosas y reservadas.Pero una mujer que había alcanzado la madurez en años y en sabiduría, o que hubiera demostrado un notable valor en alguna emergencia, era invitada a sentarse ne el consejo.
Así, ella gobernaba sin discusión dentro de su propio dominio y era para nosotros una fuente de fuerza moral y espiritual. Hasta que llegó el hombre blanco de la frontera, el soldado y el comerciante, que con la fuerte bebida destruyó el honor del hombre y, gracias a su poder sobre un marido despreciable, compró la virtud de su esposa o su hija. Cuando ella cayó, toda la raza cayó con ella.
Antes de que esta calamidad se abatiera sobre nosotros, era imposible encontrar en ninguna parte un hogar más feliz que el creado por la mujer india. Su persona no tenía nada de artificial y en su carácter había muy poca doblez. Su educación temprana y consistente, la claridad de su vocación, y por encima de todo, su actitud profundamente religiosa, le daban una fuerza y un equilibrio que ningún contratiempo ordinario podía vencer."
CHARLES A. EASTMAN (OHIYESA) SIOUX SANTI

"Las mujeres indias votaban, siglos antes de que se otorgara este privilegio a las mujeres en Europa. Tenían voz en todos los asuntos que afectaran a la nación y podían alcanzar la jefatura. En muchas tribus, el Jefe Supremo era una mujer. Éstas eran conocidas como Mujeres Sachems o Mujeres del Arco Iris, según la tribu a la que pertenecían."
E. THOMPSON SETON y J.M.SETON

"Una buena compañera era la mayor recompensa que podía tener un hombre. De hecho, de las cuatro mayores tragedias que los lakotas consideraban las más difíciles de superar , la primera era la pérdida de una esposa o una compañera. La segunda era que un niño perdiera a su madre antes de ser destetado; la tercera calamidad era una hambruna y la cuarta era la derrota de un guerrero en combate. Así pues, las mujeres y los niños eran las cosas más importantes en la vida de los lakotas"
JEFE OSO ERGUIDO. SIOUX OGLALA


"En el hogar era donde nacían la fe y la credulidad que dominaban la vida de los nativos. Allí era donde echaban raíces sus virtudes y sus símbolos culturales. La madre india inculcaba en lo más profundo de la mente de los niños la presencia de unas fuerzas invisibles que simbolizaban el bien; a los niños les enseñaba a ser honestos, intrépidos y abnegados y a las niñas les enseñaba a ser trabajadoras, leales y fieles. La fortaleza de la madre dejaba su impronta de hombría o de feminidad en el carácter de sus hijos. A todos ellos los educaba para que fuesen generosos hasta el sacrificio, sinceros a toda costa y valientes aun a riesgo de muerte. Estas virtudes pueden ser explicadas en las escuelas y universidades, pero para asimilar su naturaleza esencial hace falta el contacto directo con ellas"



" El papel de las madres como maestras y guías continuaba después de la infancia, ya que sus enseñanzas se prolongaban durante la adolescencia de sus hijos. Los jóvenes aprendían así cuáles eran las formas de culto y de oración, cómo debían reconocer la misericordia y la bondad y qué medios debían utilizar para alcanzar la justicia y la verdad"
JEFE OSO ERGUIDO


"Todas las tareas de las mujeres se consideraban tareas muy dignas y provechosas. Ningún trabajo se consideraba servil y nadie era menospreciado por su trabajo. La laboriosidad llenaba la vida de todas las mujeres de nuestra tribu.
No es adecuado plantearse desde el punto de vista de la raza caucasiana si el papel de la mujer india en la tribu era excesivamente duro. La gente está preparada para la vida del mismo modo que lo están los árboles, las plantas, las aves o los animales. Si las mujeres lakotas hubieran tenido la oportunidad de elegir entre la vida libre y aguerrida de sus antepasados o las penalidades de una fábrica, una manufactura o una lavandería, su sentido común las habría impulsado a escoger el aire puro de las praderas y el fuego alegre de un tipi confortable situado junto a un arroyo"

"Ahora soy una anciana. Los búfalos y los ciervos de cola negra han desaparecido; y los usos y costumbres de los indios casi han desaparecido también. A veces, me resulta dificil creer que viví aquellos tiempos...
Mu hijito se educó en la escuela de los blancos. Sabe leer libros, posee ganado y tiene una granja. Es un jefe entre los hidatsas y ayuda a nuestro pueblo a que aprenda a seguir la senda de los blancos. Es bueno conmigo. Ya no vivimos en una choza de tierra, sino en una casa con chimeneas; y la esposa de mi hijo guisa en una cocina.
En cuanto a mi, no puedo olvidar nuestras antiguas constumbres.
Muchas veces, en verano, me levanto al rayar el día y voy sigilosa a los maizales; y mientras sacho el maíz , le canto, como hacíamos cuando yo era jóven. A nadie le interesan ya nuestras canciones del maiz.
A veces, me siento al atardecer a contemplar el gran Missouri. El sol se pone y la oscuridad se apodera del agua. Y entonces me parece ver entre las sombras nuestra aldea india, el humo alzándose rizado de las chozas de tierra; y oigo en el rumor del río los gritos de los guerreros, las risas de los niños y de los ancianos. Es sólo el sueño de una anciana. Luego veo otra vez las sombras y oigo el rumor del río.Nada más. Y se me llenan los ojos de lágrimas."
WAHINI. HIDATSA.

Image

miércoles, 14 de enero de 2009

El bambú japonés


Para tener bambú, siembras la semilla, la abonas, y te esfuerzas para regarla cada tercer día. Durante los primeros meses no sucede nada notable.

Los meses de tu esfuerzo se vuelvan años y aun no sucede nada apreciable.

De hecho, no verás nada durante siete años.

Una persona ignorante estaría convencida de no poder cultivar el bambú.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un periodo de solo seis semanas, la planta de bambú brota de la tierra y crece ¡más de 30 metros!

Un ignorante viendo el bambú brotar y crecer podría pensar que le llevó sólo seis semanas.

Pero la verdad es que toma siete años y seis semanas. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, el bambú genera un complejo sistema de raíces que le permitirá sostener el crecimiento que tendrá al fin de esos siete años.

En la vida cotidiana el ser humano trata de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados. No entiende que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno lo que es un proceso lento que requiere tiempo y esfuerzo constante.

Por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, con frecuencia abandonan sus metas justo cuando están a punto de lograrlas. No entienden que uno de los Secretos del Éxito es La Persistencia al Propósito.

También lo es la Paciencia. En muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que parece que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante.

En tales momentos, es de sabios recordar el bambú.

Mientras no abandonemos nuestro desarrollo y nuestras metas por no ver los resultados que esperamos, debemos recordar que algo siempre está sucediendo dentro de nuestro SER. Estamos creciendo, madurando y preparándonos.

Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple, estrechando los raíces, que les permitirá sostener el éxito cuando este al fin se materialice.

El triunfo es un proceso que lleva tiempo y dedicación. Es un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros; un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.

Recuerda el Bambú y las 3 "P".

Persistencia al Propósito con Paciencia.

Afilar el hacha



En cierta ocasión, un hombre joven llegó a un campo de leñadores, ubicado en la montaña, con el propósito de obtener trabajo. Durante su primer día de labores trabajó arduamente y como resultado, taló muchos árboles. El segundo día, trabajó tanto como el primero, pero su producción, fue escasamente la mitad del primer día. Al tercer día, se propuso mejorar su producción. Golpeó con furia el hacha contra los árboles, pero los resultados fueron nulos. Al ver el capataz el escaso rendimiento del joven leñador, le preguntó:

"¿Cuándo fue la última vez que afilaste tu hacha?"

El joven respondió: "realmente no he tenido tiempo de hacerlo, he estado demasiado ocupado cortando árboles".

A muchos nos sucede lo mismo. Es conveniente darnos tiempo para afilar nuestras habilidades y destrezas, manteniéndolas al día.

Debemos recordar que las destrezas y habilidades que usamos ayer... quizá no sean suficientes para el día de mañana.

¿Qué tan afiladas están hoy nuestras hachas?

martes, 13 de enero de 2009

El milagro de ver


Tres personas iban caminando por un bosque: un sabio con fama de hacedor de
milagros, un rico terrateniente del lugar y, detrás de ellos y escuchando la
conversación, un joven alumno del sabio.

Aprovechando la presencia del sabio, el poderoso terrateniente le dijo:

-Me han contado en el pueblo que eres muy poderoso, que incluso puedes hacer
milagros.

El sabio le respondió:

-Soy una persona vieja y cansada. ¿Cómo crees que podría hacer milagros?

El hacendado insistió:

-Me han contado que sanas a los enfermos, restituyes la vista a los ciegos y
vuelves cuerdos a los locos. Esos milagros sólo los puede hacer alguien muy
poderoso.

El sabio repuso:

-¿Te referías a eso? Pues bien, tú lo has dicho: esos milagros sólo los
puede hacer alguien muy poderoso, no un viejo como yo. Esos milagros los
realiza Dios; yo sólo pido que se conceda un favor para el enfermo. Todo el
que tenga la fe suficiente en Dios puede hacer lo mismo.

El hombre con fortunas materiales le pidió:

-Quiero tener la misma fe para poder realizar los milagros que haces.
Muéstrame un milagro para que pueda creer en tu Dios.

-Esta mañana, ¿volvió a salir el sol? -le preguntó el sabio.

-¡Sí, claro que sí!

-Pues ahí tienes un milagro. El milagro de la luz.

-No, yo quiero ver un VERDADERO milagro -protestó el hombre rico-: oculta
el sol, saca agua de una piedra. Mira: hay un conejo herido junto al camino.
Tócalo y sana sus heridas.

El sabio le volvió a preguntar:

-¿Quieres un verdadero milagro? Bien. ¿No es verdad que tu esposa acaba de
dar a luz hace algunos días?

-¡Sí! A un varoncito, que es mi primogénito.

-Ahí tienes el segundo milagro. El milagro de la vida.

-Sabio -replicó el terrateniente-, tú no me entiendes. Quiero ver un
verdadero milagro.

El sabio inquirió plácidamente :

-¿Acaso no estamos en época de cosecha? ¿No hay trigo y sorgo donde hace
unos meses sólo había tierra?

-Sí -respondió el hombre rico-, igual que todos los años.

-Pues ahí tienes el tercer milagro.

-Creo que no me he explicado; lo que yo quiero...

No pudo terminar la frase porque el sabio lo interrumpió:

-Te has explicado bien. Yo ya hice todo lo que podía hacer por ti. Si lo
que encontraste no es lo que buscabas, lamento desilusionarte.

Luego de escuchar estas palabras, el poderoso terrateniente se retiró muy
contrariado por no haber conseguido lo que buscaba. El sabio y su alumno se
quedaron parados bajo la espesura del bosque. Cuando lo vieron perderse en
la lejanía, el sabio levantó al conejo, sopló sus heridas y las heridas
desparecieron.

El joven estaba algo desconcertado:

-Maestro; te he visto hacer milagros como éste casi todos los días. ¿Por
qué te negaste a mostrarle uno a ese hombre? ¿Por qué lo haces ahora que no
puede verlo?

El sabio demostró su sabiduría, una vez más:

-Lo que él buscaba no era un milagro, era un espectáculo, algo que lo
sacudiera de su rutina y le trajera un nuevo motivo de sorpresa a su
monótona vida. Le mostré tres milagros y no pudo verlos. Para ser rey, antes
hay que ser príncipe; para ser maestro antes hay que ser alumno. No puedes
pedir grandes milagros si no has aprendido a valorar los pequeños prodigios
cotidianos. El día en que aprendas a reconocer a Dios en ellos, ese día
comprenderás que no necesitas más milagros que los que Dios te da todos los
días, sin que tú se los hayas pedido.

lunes, 12 de enero de 2009

Felicidad


Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras esperan la gran felicidad.

PEARL S. BUCK (1892-1973)

martes, 9 de diciembre de 2008

Felicidad



La felicidad es como las nieblas ligeras:
cuando estamos dentro no las vemos

AMADO NERVO

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Morir no es triste

El periódico La Vanguardia, de Barcelona, entrevistó hace un tiempo a Albert Espinosa, guionista de la película "Cuarta Planta" (de Antonio Mercero) que por cierto os recomiendo si todavía no la habéis visto. La película está basada, en parte, en su propia vida y la de sus amigos en la unidad de oncologia de un hospital....


ENTREVISTA A ALBERT ESPINOSA, ACTOR, GUIONISTA, DRAMATURGO, CINEASTA

"No es triste morir"

Tengo 33 años y nací y vivo en Barcelona. Soy ingeniero industrial y guionista. Estoy soltero y sin hijos. En política y religión soy a,en general: apolítico, agnóstico... He escrito obras de teatro y películas (Planta cuarta, Va a ser que nadie es perfecto),y lo que más me divierte es ser actor. Colecciono pinochos de todas las formas y tamaños...

VÍCTOR-M. AMELA (realiza la entrevista)

- ¿Por qué colecciona pinochos?

- Porque me regalaron un Pinocho de madera el día antes de que me amputasen la pierna. Y el día después de amputármela... ¡a él se le cayó una pierna! La izquierda, igual que a mí. Y me identifiqué con aquel Pinocho.

- ¿Por qué le amputaron la pierna?

- A los 13 años me detectaron un tumor y entré en el hospital. Estuve diez años entrando y saliendo: a los 14 años me amputaban la pierna, a los 16 me quitaban el pulmón izquierdo, a los 18 parte del hígado... Es que el cáncer viaja en sentido antihorario, ¿sabe?

- Lo dice con una tranquilidad...

- A los 23 años estuvieron a punto de amputarme la otra pierna. Pero fue falsa alarma: estaba inflamada, no era cáncer. Y me dijeron que estaba bien y que ya no tenía que volver más al hospital. ¡Y eso sí fue duro!

- ¿Por qué?

- ¡Porque lo que mejor sabía hacer yo en la vida era combatir el cáncer! ¿Y qué haría yo ahora? Me pasé un año buscándome...

- Y aquí está, hecho un reputado guionista.

- Cuando uno se cruza con la muerte, tiene necesidad de contarlo, supongo...

- ¿Qué quiere contar?

- Que morir no es triste. Que tener cáncer no es triste, no es doloroso. Que lo triste es no jugar, no vivir. Lo que debería haber en los hospitales son juegos, piscinas..., para no morir de aburrimiento antes que de cáncer.

- ¿Morir no es triste, dice?

- Si luchas, no. Has ganado. Aunque mueras. ¡Todos hemos de morir, al fin! Yo he visto morir a muchos amigos míos del hospital, pero vencieron. Porque vivían. La victoria contra el cáncer no estriba en ponerte bueno, sino en combatir, en vivir todo ese tiempo.

- Pero es triste ver morir a alguien querido.

- ¡Te regala vida! Ellos están muertos y haberlos amado y recordarlos me trae felicidad. Y si se hubiesen suicidado, lo mismo.

Tenemos derecho a suicidarnos, a estar tristes, deprimidos, ¡a vivir eso también! A veces me siento triste... ¡y estoy muy feliz triste!

- ¿Qué recuerda de sus amigos muertos?

- Lo bien que lo pasábamos juntos: jugando, haciendo gamberradas, comiendo juntos, luchando juntos. Teníamos un pacto: "Si uno muere, nos repartimos su vida entre los que quedamos". Hoy yo vivo 4,8 vidas: la mía y otras 3,8. El otro día estuve en Nueva York, por mí y por otro... ¡Fue fabuloso!

- Tenía una imagen más oscura del cáncer.

- Es falsa, por culpa de las películas y la tele. Por eso yo me empeño en contar la realidad... Cuando venían los jugadores del Barça a visitarnos al hospital, fingíamos estar muy malitos: así logré una pelota de Lineker.

- ¿A qué amigo recuerda más?

- A Antonio. Tenía 16 años, dos más que yo, cuando a otro y a mí nos dijo: "A partir de mañana os revelaré las siete leyes para ser feliz, una por día. Pero es un secreto, no se las contéis a nadie". Y así lo hizo.

- ¿Qué leyes son ésas?

- ¡No puedo contárselo! Yo las sigo cada día a rajatabla, y funcionan. Al día siguiente de contarnos la última ley, Antonio murió...

- Tiene algo de mágico, de poético...

- Antonio tenía cáncer desde los ocho años... Era muy sabio. ¿Y si era un ángel...? En el hospital viví cosas muy poéticas, es verdad. Lo cierto es que allí fui feliz.

- Pero el cáncer le arrebató muchas cosas...

- Sí, me quitó partes del cuerpo y vivencias. Y, a la vez, me regaló vivencias emocionales intensas: ¡la balanza está compensada!

- ¿Y si el cáncer volviese, Albert?

- Pues a combatir. Dejaría lo que estoy haciendo. A cambio, podría leer, ver series de la tele y a amigos, cosas que hoy pospongo.

- ¿Qué actitud es la mejor al tratar con alguien enfermo de cáncer?

- Visitarlo, acariciarlo, tocarlo, abrazarlo, besarlo... No darle palmaditas... No regalarle el libro comprado en la tienda de abajo... A mí me regalaron el mismo libro de Quim Monzó ¡hasta siete veces! Y yo los cambiaba por otras cosas... ¡Regálale mejor unas pilas, para la radio o el discman!Y pregúntale.

- ¿Preguntarle qué?

- Todo. Yo voy con mi pierna electrónica al gimnasio, ¡y la gente finge que no la ve! Y cuando están ya a mi espalda, se vuelven para mirarla... ¡y entonces yo me vuelvo de golpe para sorprenderlos mirando!

- Ja, ja, ja...

- Les digo: "Pregúntame". Si tienes una curiosidad, pregunta. Desvelado el misterio, ya está. Por eso mismo el enfermo de cáncer debe preguntar todas sus dudas, y el médico debe darle toda la información, toda.

- ¿Qué preguntas le hacía usted al médico?

- La primera, a los 13 años, si se me caería el pelo. Y me explicaron que el pelo cae y vuelve a salir tan fuerte, ¡que ya jamás vuelve a caer! Soy un cojo que nunca será calvo.

- Dicen que los cojos tienen mala leche.

- Con razón: muchos sienten su pierna fantasma y eso es molesto. Son picores, dolores y sensaciones ¡a lo largo de una pierna que ya no está ahí! A mí no me pasa eso, porque yo me despedí muy bien de mi pierna.

- ¿Se despidió? ¿Cómo lo hizo?

- Fue una gran idea de mi médico: montamos una fiesta durante todo un día para despedirme de la pierna, con todos mis amigos, y hubo risas, bromas, llantos, y bailé con una enfermera el bolero Espérame en el cielo...

- Y adiós, pierna.

- Sí. Me gusta decir que yo ya tengo un pie en la tumba. Bueno, una pierna entera. Está enterrada en el cementerio de Montjuïc. A veces voy a visitarla.

- ¿Por qué?

- Se lo debo: esa pierna me aguantó muchos años, y encima en el hospital los médicos le hicieron muchas perrerías.

...

lunes, 17 de noviembre de 2008

Sobre la felicidad


La felicidad no depende de lo que pasa a nuestro alrededor sino de lo que pasa dentro de nosotros.

La felicidad se mide por el espíritu con el cuál nos enfrentamos a los problemas de la vida.

La felicidad es un asunto de valentía; ¡es tan fácil sentirse deprimido y desesperado…!

La felicidad es un estado de ánimo; no somos felices en tanto no decidamos serlo.

La felicidad no consiste en hacer siempre lo que queremos; pero sí en querer todo lo que hacemos.

La felicidad nace de nuestro corazón y en nuestro trabajo, y de hacerlo con alegría y entusiasmo.

La felicidad no tiene recetas; cada quien la cocina con el sazón de su propia meditación.

La felicidad no es una posada en el camino sino una forma de caminar por la vida.

Los sufrimientos nos pulen el alma, mientras que las alegrías le dan brillo. Lo que pasa es siempre lo mejor.

Goza mientras vivas, disfruta tu día; vive la vida al máximo; sácale el mejor provecho a lo que posees…

La vida es...


La vida es una oportunidad, aprovéchala.


La vida es belleza, admírala.


La vida es beatitud, saboréala

.
La vida es un sueño, hazlo realidad.


La vida es un reto, afróntalo.


La vida es un deber, cúmplelo.


La vida es un juego, juégalo.


La vida es preciosa, cuídala.


La vida es riqueza, consérvala.


La vida es amor, gózala.


La vida es un misterio, desvélalo.


La vida es promesa, cúmplela.


La vida es tristeza, supérala.


La vida es un himno, cántalo.


La vida es un combate, acéptalo.


La vida es una tragedia, domínala.


La vida es una aventura, disfrútala.


La vida es felicidad, merécela.


La vida es la vida, defiéndela.



Madre Teresa de Calcuta.

martes, 4 de noviembre de 2008

Fluir


Las emociones no son positivas ni negativas, sino variadas como las especias. Eres tú, y solo tu, quien al etiquetarlas las dota de “vida virtual”. El agua fluye sin detenerse ante roca o precipicio alguno.

El agua crea bello ríos, hermosas cataratas y mares de inolvidable atardecer.

El agua se desborda apasionada para abrirse paso cuando lago o alguien pretendió enmudecer en su canto.

Aprender a fluir como el agua es un aprendizaje clave para poder nadar por los mares de la providencia existencial. Fluyamos con el Río e la Vida, para poder ser abastecidos con lo que es esencial para cada uno en el momento del discurrir de la vida en su tránsito terreno hacia el cumplimiento de su destino. Fluyendo”sabemos” cuándo, dónde, cómo y con quién o por quién o desde quién o a pesar de quién nuestro amanecer tendrá lugar en cada recodo del camino, en cada remanso, en cada catarata… Fluir es saber que, pase lo que pase, siempre será para nuestro beneficio aunque en ese momento no podamos entenderlo. Fluir, ser agua, es vivir la vida con intensidad, alumbrando dichas y cosechando abrazos de rosa, inundando corazones que jamás nos olvidarán. Ser agua, fluir, es cantarle al viento la promesa de que volaremos juntos cascadas de inmensa lluvia y sembraremos besos sobre las tierras que viajaremos en nuestras risas.

Ser agua es saber que uno puede tomar la forma de que desee según las circunstancias, sin importarle cuán difícil o retador pueda antojarse el panorama… Somos agua y salvaremos con olas de encanto aquello que nos salga al encuentro.

Ser agua es ser una fuente interminable de abundancia y de prosperidad.

Ser agua es fluir como el río profundo de intenso caudal y amplia vereda, alimentando la espiritualidad que en nuestro fondo germina y crece.

Ser agua para poder formar estalactitas de hielo con el amado del Norte, acurrucándose en sus brazos para luego ser intensamente derretidos por la Señora de las Primaveras Radiantes, y así proseguir en nuestra danza eterna de ciclos vitales.

Ser agua para poder alimentar la dicha que duerme en los corazones de la gente, a la espera de que una gota de rocío le inunde le alama de alegría.

Fluir es sentir la inmensidad de nuestro destino y carecer de miedo y de temor en las alas.

Gélida o cálida, derretida o congelada, mar o río, lago o riachuelo, catarata o cascada, manantial o río subterráneo, hielo o géiser, vapor de agua o gota de lluvia... Contenida en un vaso de papel o en la copa del más exquisito cristal, abrazada por la luz o arropada por la ausencia… Pero siempre agua sin forma y con mil formas a la vez… agua que convierte desiertos en vergeles por donde su magia discurre.

Emociones para ser experimentadas en todas sus formas como el agua se experimenta a sí misma en todo tipo de temperaturas, lugares, escenarios y ausencias.

Nunca deberíamos negarnos el goce de una emoción por dura o gélida que ésta sea para el alma. La risa sin el llanto no es posible, pues la risa más límpida y transparente en su canto es aquella cuya garganta las lágrimas de amargo llanto a limpiado.

Emocionarse para poder brincar como el agua sobre la catarata de las experiencias y los acantilados vitales. Emocionarse para poder sentir la plenitud del rocío en nuestras mañanas plenas de promesa y de sueños por reclamar.

Sin emoción la vida se estanca.

Sin emoción el mundo enmudece en su latido y cesa todo canto.

Por ello, emociónese como el agua en la presencia de su destino.

“Mi alma siempre fue agua que sació la sed de corazones sedientos de sí mismos en la larga travesía de su desierto existencial. Que la emotividad ponga luz en su amanecer.



Rosetta Forner- Cuentos de hadas para aprender a crecer

jueves, 2 de octubre de 2008

Uno crece


Imposible atravesar la vida ...
sin que un trabajo salga mal hecho,
sin que una amistad cause decepción,
sin padecer algún quebranto de salud,
sin que nadie de la familia fallezca,
sin que un amor nos abandone...
sin equivocarse en un negocio.


Ese es el costo de vivir.


Sin embargo

lo importante no es lo que

suceda, sino como reaccionamos nosotros...
Si te pones a coleccionar heridas eternamente sangrantes,
vivirás como un pájaro herido incapaz de volver a volar.
Uno crece cuando no hay vacío de esperanza,

ni debilitamiento de voluntad,
ni pérdida de fe.


Uno crece

al aceptar la realidad

y al tener el aplomo de vivirla.
Crece cuando acepta su destino,

y tiene voluntad de trabajar para cambiarlo.
Uno crece asimilando y aprendiendo de lo que deja detrás...

construyendo y proyectando lo que tiene por delante.

Crece cuando se supera, se valora, y da frutos.
Cuando abre camino dejando huellas,

asimilando experiencias...

¡Y siembra raíces!


Uno crece cuando se impone metas,

sin importarle comentarios negativos, ni prejuicios,
cuando da ejemplos sin importarle burlas, ni desdenes...

cuando se es fuerte por carácter, sostenido por formación,
sensible por temperamento... ¡Y humano por nacimiento!..
Cuando enfrenta el invierno aunque pierda las hojas,
recoge flores aunque tengan espinas

y marca camino aunque se
levante el polvo.


Uno crece ayudando a sus
semejantes, conociéndose a sí mismo

y dándole a la vida más de lo que recibe....
Uno crece cuando se planta para no retroceder... cuando
se defiende como águila para no dejar de volar...
Cuando se clava como ancla en el mar

y se ilumina como estrella.

Entonces... Uno Crece

Palabras

Como los budistas, sé que la palabra no es el hecho, si digo "manzana" no es la maravilla innombrable que enamora el verano, Si digo "árbol", apenas me acerco a lo que saben las aves; el caballo siempre fue y será lo que es sin saber que así lo nombro.

Sé que la palabra no es el hecho, pero sí se que un día mi padre bajó de la montaña y dijo unas palabras al oído de mi madre, y la incendió de tal manera que hasta aquí he llegado yo, continuando el poema que mi padre comenzó con algunas palabras.

Nacemos para encontrarnos (la vida es el arte del encuentro), encontrarnos para confirmar que la humanidad es una sola familia y que habitamos un país llamado Tierra. Somos hijos del amor, por lo tanto nacemos para la felicidad (fuera de la felicidad son todos pretextos), y debemos ser felices también por nuestros hijos, porque no hay nada mejor que recordar padres felices.

Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la Tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Además, el universo siempre está dispuesto a complacernos, por eso estamos rodeados de buenas noticias. Cada mañana es una buena noticia. Cada niño que nace es una buena noticia, cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor es un soldado menos, por eso hay que cuidarse del que no canta porque algo esconde.

Eso lo aprendí de mi madre que fue la primera buena noticia que conocí.

Se llamaba Sara y nunca pudo ser inteligente porque cada vez que estaba por aprender algo llegaba la felicidad y la distraía, nunca usó agenda porque sólo hacía lo que amaba, y eso se lo recordaba el corazón. Se dedicó a vivir y no le quedaba tiempo para hacer otra cosa.

De mi madre también aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo, ahora mismo, le puedes decir basta a la mujer (o al hombre) que ya no amas, al trabajo que odias, a las cosas que te encadenan a la tarjeta de crédito, a los noticieros que te envenenan desde la mañana, a los que quieren dirigir tu vida, ahora mismo le puedes decir "basta" al miedo que heredaste, porque la vida es aquí y ahora mismo.

Me he transformado en un hombre libre (como debe ser), es decir que mi vida se ha transformado en una fiesta que vivo, en todo el mundo, desde la austeridad del frío patagónico a la lujuria del Caribe, desde la lúcida locura de Manhattan al misterio que enriquece a la India, donde la Madre Teresa sabe que debemos dar hasta que duela.

Caminando comprobé que nos vamos encontrando con el otro, lenta, misteriosa, sensualmente, porque lo que teje esta red revolucionaria es la poesía. Ella nos lleva de la mano y debajo de la luna, hasta los últimos rincones del mundo, donde nos espera el compinche, uno más, el que continúa la línea que será un círculo que abarcará el planeta. Esta es la revolución fundamental, el revolucionarse instantaneamente para armonizar con la vida, que es cambio permanente, por eso nos vamos encontrando fatalmente para iluminar cada rincón.

Que nada te distraiga de ti mismo, debes estar atento porque todavía no gozaste la más grande alegría ni sufriste el más grande dolor. Vacía la copa cada noche para que Dios te la llene de agua nueva en el nuevo día.

Vive de instante en instante porque eso es la vida. Me costó 57 años llegar hasta aquí, ¿cómo no gozar y respetar este momento? Se gana y se pierde, se sube y se baja, se nace y se muere. Y si la historia es tan simple, ¿por qué te preocupas tanto?.

No te sientas aparte y olvidado, todos somos la sal de la Tierra. En la tranquilidad hay salud, como plenitud dentro de uno. Perdónate, acéptate, reconócete y ámate, recuerda que tienes que vivir contigo mismo por la eternidad, borra el pasado para no repetirlo, para no abandonar como tu padre, para no desanimarte como tu madre, para no tratarte como te trataron ellos, pero no los culpes porque nadie puede enseñar lo que no sabe, perdónalos y te liberarás de esas cadenas.

Si estás atento al presente, el pasado no te distraerá, entonces serás siempre nuevo. Tienes el poder para ser libre en este mismo momento, el poder está siempre en el presente porque toda la vida está en cada instante, pero no digas "no puedo" ni en broma porque el inconsciente no tiene sentido de humor, lo tomará en serio y te lo recordará cada vez que lo intentes.

Si quieres recuperar la salud abandona la crítica, el resentimiento y la culpa, responsables de nuestras enfermedades.

Perdona a todos y perdónate, no hay liberación más grande que el perdón, no hay nada como vivir sin enemigos. Nada peor para la cabeza y por lo tanto para el cuerpo, que el miedo, la culpa, el resentimiento y la crítica que te hace juez (agotadora y vana tarea) y cómplice de lo que te disgusta.

Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida, es distraerse de ella.

El bien y el mal viven dentro de ti, alimenta más al bien para que sea el vencedor cada vez que tengan que enfrentarse. Lo que llamamos problemas son lecciones, por eso nada de lo que nos sucede es en vano.

No te quejes, recuerda que naciste desnudo, entonces ese pantalón y esa camisa que llevas ya son ganancia. Cuida el presente porque en él vivirás el resto de tu vida. Libérate de la ansiedad, piensa que lo que debe ser será, y sucederá naturalmente.

Facundo Cabral